Esteban Sehinkman » Músico
16/05/07
Frescura y orquestación
César Pradines / La Nación

El surgimiento de una generación de jazzistas con ideas propias es un hecho concreto dentro de la escena local. Poco a poco, van apareciendo propuestas que tienen contenido que, concretamente, expresan el interior del artista.

Este es el caso del pianista Esteban Sehinkman, que quedó demostrado en la presentación de su segundo disco, Búfalo. Se trata de un trabajo en el que se evidencia haber podido reunir en sus composiciones dos aspectos interesantes de la música, como lo son la frescura melódica junto con un criterio de orquestación moderna.

Es una música de sonido envolvente, con un mensaje fuertemente rítmico, pero también con vuelo melódico. Aires de paso doble y aromas cuasi flamencos dominaron algunas de las piezas interpretadas, en las que se lució tanto el set melódico -con Juan Suárez, un trompetista que caminó por el lado lírico de la propuesta, y los saxofonistas Ramiro Flores y Carlos Michelini, que exhibieron el costado más sanguíneo de esta música- como la sección rítmica, con Mariano Sívori en el contrabajo, verdadero pilar del grupo y un baterista, Pablo Bendov, que supo dialogar tanto con el pianista como con los vientos. Sehinkman tocó "Memorial" en trío y con el Rhodes. Aquí, el espíritu mostró una suave diferencia respecto de la música que realizó con el sexteto. Su mensaje se hizo más nítido y la relación con el contrabajo y batería, más fluida.

Su melodismo y forma de acentuar ciertas frases reflejaron un cuidado criterio de síntesis que, por cierto, hizo del discurso un trabajo directo y sentido. "Pasacalles" fue otro de los temas en trío y en los que el diálogo colectivo habló de un interesante nivel técnico. El pianista logró desarrollar un tono latino, pero de manera sólo sugerida, que encontró en Bendov un interlocutor de fluidas respuestas.

En "111" volvió el sexteto al escenario, con Michelini en el clarinete y un aire de paso doble con influencias andaluzas, que sobrevolaron el recinto. Un 3x4 ágil en el que, en tanto que el clarinetista le daba ese toque ibérico, Flores impuso un aroma de latin jazz en una cruza de fuerte entramado rítmico.

"Amor vudú" tuvo el solo más caliente de la noche en el saxo alto de Michelini. Un tema que respira modernidad a través de unos arreglos de tono orquestado y que señalan a este compositor como una de las plumas con mayor potencial en el jazz local.

En cuanto a su estilo, Sehinkman dejó en evidencia una forma dinámica de plantear las frases melódicas y un inteligente desarrollo de sus partes solistas.

Un pianista con una propuesta que dio un salto vertical desde su primer disco a este nuevo trabajo.


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